Hace algún tiempo hablamos en este blog sobre las las marcas blancas. Éstas, suponían una alternativa para el consumidor a un precio asequible y con una calidad más que aceptable.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce; estas marcas suponen un grave riesgo para la marca tradicional, como a continuación comentaremos.

El principal motivo para confiar en las marcas líderes es el valor añadido que le otorgan al producto; la marca tradicional justifica el mayor precio en la investigación que le ofrecen al producto, ya que está en continuo desarrollo. La marca blanca no, el producto es el que es y difícilmente variará, ya que no se destina nada (o casi nada) a la investigación y desarrollo del producto.

Otro de los factores importantes se refiere a las condiciones de trabajo en estas empresas. Más que a las condiciones de trabajo, vamos a hacer mención a los salarios de los trabajadores de las marcas blancas. Según un estudio de CC.OO., los empleados de estas marcas pueden cobrar hasta un 30% menos que los de las empresas líderes, con el consiguiente perjuicio que esto provoca.

Además de esto, indicar que las marcas líderes aportan valor a un país. Hay que tener en cuenta que, los productos de marcas blancas, rara vez se exportan; es más, se importan. Por ello, el tener una producción grande de productos procedentes de marcas líderes, es importante desde el punto de vista de las exportaciones y del comercio internacional.

En definitiva, aunque por la situación económica actual parezca que las marcas blancas están ampliando su cuota de mercado, debemos tener presente que las marcas líderes están y estarán vigentes tanto en niveles de calidad como de competitividad. Recordemos que, son estas marcas las que aportan valor añadido al producto, algo muy necesario en los tiempos que corren, en los que el cliente busca cada vez más calidad. ¿Qué opináis?