Publicidad creativa: Cadbury


Cuando en la publicidad vemos cosas absurdas, posiblemente no recordemos ese anuncio nunca más. Nuestro cerebro no recordará a qué producto estaba vinculado. Es por ello que, los publicistas, intentan buscar ideas novedosas y llenas de imaginación para promocionar los productos (al fin y al cabo, es su trabajo).

Cuando un anuncio en televisión, o en una revista, se convierte en algo divertido, el publicista ha hecho bien su trabajo. Ha creado algo que gusta a los consumidores, lo que facilitará a estos recordar los productos que se están promocionando. A no ser que, el anuncio sea excesivamente centrado en la propia publicidad, dejando a un lado el producto a vender.

Y aunque esta es la teoría, en la práctica se ve poco. Por ello, la poca publicidad realmente buena que tenemos a nuestro alcance, hay que disfrutarla. Os propongo una colección de anuncios que me parecen curiosos, imaginativos e, incluso, divertidos. Comencemos:

A lo mejor, alguno de vosotros lo sabe, pero yo no se en que estaban pensando los señores de Cadbury para hacer este anuncio.
Se trata de un spot en el que se ve a un gorila, escuchando y sintiendo una música, como a la espera de algo. De repente, éste empieza a tocar una batería como si le fuese la vida en ello.
¿Un gorila tocando la batería para un anuncio de chocolate? ¿Los gorilas comen chocolate o tocan la batería? Simplemente es, ¡Genial! El anuncio fue todo un éxito, llegando incluso a que la gente hiciera sus propias versiones del mismo, las cuales podéis ver con una simple búsqueda en Youtube. En el anuncio original, debéis fijaros en todos los detalles del mismo, desde el auricular que lleva el gorila hasta el color de la pared (el mismo que el del envoltorio del chocolate). Disfrutadlo, es un anuncio con mucha imaginación y muy divertido.

Me gustaría que comentarais qué os ha parecido el anuncio, a mí personalmente me gusta. Pronto publicaré más para esta pequeña colección en el blog. Podéis enviarnos vuestras sugerencias u otros anuncios a info@comunmedia.com.

Temas


¿Seguro que quieres un café?


Hace unos días comencé a leer el libro “El economista camuflado“, de Tim Harford. Es un libro en el que el autor trata de explicar los fundamentos de la economía de una forma sencilla para los no iniciados, y de un modo ameno (aunque yo, como ‘iniciado’, lo estoy disfrutando igualmente). Una lectura muy recomendada que debéis anotarla en vuestra lista de lecturas pendientes, si no la habéis leído aún.

En sus primeras páginas, para situar las primeras explicaciones, habla de las grandes cadenas de cafeterías (como esa en la que estás pensando). Brevemente, podríamos decir que este tipo de cafeterías se caracteriza por estar dónde y cuándo se las necesita; en las grandes ciudades se encuentran a las entradas y salidas del metro, esquinas de calles muy transitadas… Cuando la gente pasa (deseosa de un café) junto a estos comercios, entra sin más, cueste lo que cueste. Prefieren gastar un poco más antes que tener que buscar otra cafetería más económica; parece razonable un precio más elevado bajo estas condiciones ¿Verdad?

En este tipo de cafeterías, los productos son notablemente más caros que en establecimientos normales. Este incremento en los precios está motivado por los alquileres de los locales, costosos debido a los emplazamientos privilegiados y, como es normal, las empresas trasladan ese gasto en alquileres a los consumidores. Todo esto es normal y muy comprensible.

Pero después de leer, comprender e incluso meditar todo lo que se dice en el libro al respecto, tengo una duda que no se cómo darle respuesta. A continuación, expongo la situación:

Hace unos días, durante mis vacaciones, acudí a una cafetería de una gran cadena, parecida a las que se describen en el libro. El emplazamiento no era tan bueno como los que se describen en la situación anterior: Era una gran avenida, transitada, pero con cafeterías alternativas muy cercanas. Lo que tomamos fue un Capuchino y un Café Solo a, aproximadamente, 2,60 y 1,8 euros respectivamente (no recuerdo exactamente los precios). Sabía de antemano el precio (elevado) que tendrían nuestras bebidas, pero me hizo pensar en algo. Si hay alternativas mucho más económicas y muy próximas, ¿Por qué esta cafetería tenia los precios tan elevados?
Ya hemos dicho que el lugar no era malo, pero tampoco excelente, y con mucha competencia alrededor (con precios aproximadamente un 50% más bajos). Así, daré mi punto de vista acerca de este interrogante.

Estas cafeterías (o cualquier negocio de este tipo) tienen sus precios unificados, en mayor o menor medida, de forma que en el mismo territorio (salvo excepciones) comparten ofertas y precios. Esta estrategia, pudiendo mejorarse, reporta beneficios sustentados en una imagen de marca potente, con un único punto débil: La competencia local. Esta competencia, ofrece unos precios muy competitivos por unos productos muy similares (llegando a hablar incluso de productos sustitutivos), con la desventaja de que son los grandes desconocidos, al carecer de imagen de marca. Además, la marca robusta, creada tras muchos años de trabajo, puede actuar como un imán ante unos clientes incondicionales, que no piensan en que exista un producto sustituto más allá de su marca.

En este sentido, una oferta unificada, un servicio de la misma calidad en todos los establecimientos u otros factores de esta índole pueden crear una “atmósfera protectora” ante un cliente temeroso de descubrir otro establecimiento del que no sabe si quedaría satisfecho o no.

Ante estos argumentos, ¿Merece la pena el sobreprecio? ¿Sería admisible si la calidad del café fuera muy superior? ¿Y si fuera inferior? ¿Dónde estaría entonces la diferencia? Y, la pregunta más importante: ¿Seguro que quieres un café?

Temas


Internet y la imagen de marca, competir por un amor a primera vista


Antes de nada, quiero decir que este artículo es una visión completamente personal de un tema que me encanta. Cualquier parecido con la realidad, no es mas que un parecido con la realidad.

Pedro, nuestro simpático amigo, quiere renovar el mobiliario de su piso. Para ello, se dirige a un almacén de muebles que tiene como director a un conocido, eso sí, está fuera de la ciudad. El edificio es bastante antiguo, tanto o más que los viejos muebles que decoran la entrada. Al pasar a la zona de exposición, ve la mercancía. El lugar no está demasiado bien iluminado, y realmente, es feo. Los muebles que venden son de un precio muy elevado, aunque de una calidad excelente.

Miguel, otro personaje que está cansado de los muebles de su salón, se dirige a unos almacenes de una gran cadena de tiendas de muebles. Ha visto su publicidad y los precios son muy agresivos. Al llegar allí, ve un edificio moderno, con una decoración muy atractiva visualmente, todo muy limpio y con una iluminación excelente. Los muebles, sin dejar de gozar de una gran calidad, varían en los métodos de producción, lo que hace que el consumidor perciba al producto de forma distinta.

Como es evidente, a estas alturas de la película, todos conocéis los dos tipos de establecimiento a los que he hecho referencia. También es cierto que, en una hipotética decisión, todos (o la gran mayoría) os decantaríais por el segundo establecimiento. Pero, ¿Por qué? ¿Qué pasa por nuestras cabezas para tomar esa decisión?
Podemos atender a diversos factores, como son el trato con el personal, precio, disponibilidad de stock…pero no, vamos a fijarnos en algo mucho más subjetivo: La imagen de marca. No vamos a analizar un logotipo, ni un eslogan. Vamos a hacer una mezcla de todo lo que percibimos de una marca.

Cuando entramos en la segunda tienda de muebles, vemos un mismo logotipo por todos lados, un par de colores que predominan e incluso, un olor que nos acompaña a lo largo de nuestra compra. Cojamos un producto al azar. Vemos cosas que vuelven a repetirse: el mismo tipo de embalaje, las mismas formas y dimensiones… Están creando imagen de marca.
Vayamos mas lejos; vamos a visitar a un amigo y vemos alguna cosa que nos llama la atención. Pensamos un poco y después, sabemos que eso pertenece a la tienda de la que estamos hablando. Podemos decir que, hoy en día, las grandes marcas personalizan sus productos como nadie, para que sean distinguidos.
Podéis estar pensando, vale, se distinguen, pero…¿Puede llegar a ser negativo? Evidentemente sí. Un fallo en un solo producto podría crear una mala imagen que se extendería a lo largo de toda la línea de productos, haciendo que nuestra imagen de marca caiga estrepitosamente.
Pero, en general, esta diferenciación suele ser positiva, ya que como hemos dicho, crea una identidad propia al producto.
Pero todo esto que hemos descrito es lo que se produce en la vida real, en los locales de las empresas. Estos están personalizados al máximo en referencia al producto que venden. Pero, ¿Qué pasa en Internet? ¿Se puede conseguir que el cliente perciba esta personalización antes de que adquiera el producto? Personalmente pienso que, aunque es mucho más complicado que en un entorno real, no es imposible de conseguir. Y digo que es complicado por una razón bien sencilla: es complejo hacer creer al consumidor que está comprando realmente a la misma empresa a la que puede acudir físicamente.

Esa personalización de la que antes hablábamos, no supone simplemente utilizar la misma imagen, logotipos, colores…en la web. Aunque esto es indispensable, hay que mirar más allá. Hay que tener bien claro que el cliente no puede ver diferencias entre el sitio web y el local de la empresa, y que desde luego, el sitio web es una parte esencial de la empresa y no un simple añadido. Esto que acabamos de citar, es algo que podría ser motivo de otro artículo, ya que es un tema largo e interesante.

Para concluir podemos hacer una especie de resumen de la idea principal: La web de nuestra empresa ha de ser, a ojos del consumidor, parte esencial de la empresa y no parte anexa. Debe tener la misma importancia (relativa) una tienda física que una web de información de la empresa. Esta web, a su vez, puede tener diferentes dimensiones, que van desde una implicación baja, hasta una implicación de tipo socio, e incluso, que hagan que el cliente pueda prescindir de la tienda física.
En relación a las dos tiendas de muebles de la introducción, mientras la primera tendría una web con poca información sobre la empresa y poca personalización de la imagen de marca (posiblemente igual que el comercio físico), la segunda tendría grandes posibilidades de cara al consumidor, ya que incluso la visita a la web puede suponer una actividad preparatoria para la compra final en el establecimiento. Aunque dicho sea de paso, todo esto es demasiado subjetivo. Para gustos, los colores (y nunca mejor dicho).

Temas


Un nuevo blog os saluda


Cuando se comienza un nuevo blog, todo son dudas. ¿Podré actualizar con frecuencia? ¿Tendré de que hablar? ¿Seguiré una línea temática? etc.

Algunas de estas preguntas, se van respondiendo con el tiempo. Muchos blogs, la mayoría, terminan en el olvido, no solo de los lectores, sino también de los autores. Por ello, hacer un blog ha de ser un proyecto ilusionante, donde volcar tiempo y dedicación, siendo consciente de que si llegamos a ser leídos, será dentro de mucho tiempo.

Pero un blog es divertido en muchos sentidos: Desde que comienzas a retocar un poco el theme de WordPress para adaptarlo a tus gustos, hasta que comienzas a moderar los primeros comentarios.

Este blog, Comunmedia, pretende facilitarnos a los redactores algunas de las tareas que el mantenimiento de uno de estos requiere. Se hablará, generalmente, de tres grandes temas: Marketing, Internet y Tecnología. Con esto, la tarea de tener que escribir es mucho más sencilla, ya que siempre habrá algo de que hablar y dará versatilidad al blog, ya que se pasará de entradas muy teóricas hasta otras más dinámicas, y viceversa.

En cuanto al diseño, me he esforzado en conseguir un diseño agradable a la vista, ligero, pero al que no le falta ni un solo detalle. He elegido el theme Silverlight, al que le he realizado algunos cambios. Una de las cosas que más le llama la atención a la gente, es la nube de tags (algo vacía en un principio) que podéis ver a la derecha. Se trata de WP-Cumulus, de Roy Tanck’s y que podéis encontrar en este enlace. También os daréis cuenta cuando comentéis que he implementado un plugin de Gravatar, el WP-Gravatar, para que cuando introduzcáis vuestro email, aparezca vuestra foto y vuestra web de forma automática, si estáis registrados en Gravatar o servicios similares.

Como formas de contacto, hay disponible un email en el apartado “Acerca de”, que podéis encontrar en el menú del encabezado. El blog tiene también su propio Twitter, al que nos gustaría que también lo siguierais.

Os animo a que os pongáis en contacto con nosotros para que nos comentéis todo lo que opináis de este blog: Desde su diseño, hasta los contenidos; Todas las críticas serán bien recibidas. Además, sería realmente interesante que dejarais vuestros comentarios, para que este humilde blog no carezca de interactividad.

Aunque esta entrada inicial ha sido un poco para describir el blog, esperamos que haya sido de vuestro agrado y os haya animado a seguirnos, sin haber resultado demasiado extensa.

Un saludo y hasta pronto.

Temas