No sé a vosotros pero, si hay algo que me molesta cuando estoy dentro de Twitter es la actitud de algunas empresas, donde sus representantes no actúan del modo que se debiera dentro de las redes. Algunas empresas, por medio de sus representantes en las redes sociales, han creído que su presencia en estos medios se limita a “hablar de su libro”, sin escuchar lo que dicen los “posibles lectores”.
No es raro encontrar en las redes miles de fotografías de sus productos, hablando de sus maravillosas prestaciones, pero nada más. Intentan interactuar lo menos posible con sus clientes potenciales. Y esto, a mi modo de ver, es un error.
Pero esta situación es todavía peor en twitter. Cada día son más las empresas con presencia en esta red social, pero no todas han comprendido que aquí la base es la conversación y que, al contrario que en otras redes, el spam, por muy sutil que sea, no es bienvenido. Y no hablo por hablar, ya que en muchas ocasiones les he escrito a empresas a través de twitter y, a día de hoy, todavía espero respuesta.
Esto es un error capital, ya que a esas empresas cada vez las veo más con ‘enfoque de producto’ (trasladando a este campo un concepto básico del marketing), ajenos a que esa actitud se ve penalizada a largo plazo.
Bien es cierto que, afortunadamente, no todas las empresas siguen esta línea. Son muchas las que aceptan conversar a través de estas redes, conscientes de la valiosa información que pueden obtener del mercado. Otras, incluso, observan lo que de ellas se dice en las redes, y son las que dan el primer paso para comenzar la conversación cuando hablan de sus productos. Tampoco podemos echar las culpas a los Community Managers, pues en muchas ocasiones se limitan a ejecutar órdenes, a sabiendas de que no es la mejor forma de estar presente en las redes sociales. Pero muchos directivos siguen sin querer que su empresa se relacione con el mercado a través de estos medios, pues parecen poco serios. Pero, para eso, mejor que se queden en casa… ¿No os parece?
Parece que no, pero hace ya muchos años que empezamos a utilizar las conocidas como redes sociales en internet. Y es que, aunque muy primigenias, aquellos primeros sitios web donde empezábamos a interactuar con otros usuarios no distan tanto de las redes que utilizamos hoy en día. No se llamarían Facebook, ni tendrían unos diseños tan vistosos y modernos como pueda tener Tuenti, pero ya existían.
Pero si nos fijamos detenidamente, el núcleo principal de todas estas redes ha sido el mismo: la interacción entre usuarios. Se habrá adornado de todas las formas posibles, pero el objetivo último siempre era (y sigue siendo) el mismo. Aunque hoy en día habría que clasificar a los usuarios en dos grandes grupos: Usuarios como tal, personas individuales que intentan pasar el rato en las redes, y usuarios empresas, que han entendido las redes sociales como una extensión natural de las funciones del marketing que ya venían realizando por otros medios.
Esta, la incursión de las empresas en las redes, junto con otras innovaciones como puede ser la geolocalización o el desarrollo de determinadas redes para nichos de mercado muy concretos, han sido alguna de las novedades que hemos visto en las redes durante los últimos años. Pero, ¿Qué más vamos a ver?
Uno de los principales desarrollos, a la vez que una extensión natural, es el uso de las redes a través del teléfono móvil. Esto que, aunque ya lleva unos años utilizándose en mayor o menor medida, pienso que será a lo largo del 2011 y, sobre todo, en el 2012 cuando finalmente se llevará a multitud de dispositivos móviles. En esto, gran parte de la responsabilidad la tienen las operadoras móviles, ofreciendo tarifas y terminales adecuados. La geolocalización es casi una consecuencia del citado uso de las redes en los móviles. Decir a cada momento dónde estamos se ha convertido casi en una necesidad para algunas personas. Pero donde de verdad esto podrá mostrar su potencial será cuando recibamos en nuestros terminales ofertas personalizadas en función de nuestra ubicación.
Yo, y desde mi humilde opinión, creo que las redes van a experimentar cambios en los próximos años relacionados con los siguientes aspectos:
Privacidad. Mucho mayor que la que existe hasta ahora, y mucho más selectiva. Elegir con quién queremos compartir cada contenido que subamos a las redes será crucial en los próximos años. Será el propio usuario el que exija esta privacidad, negándose a compartir contenidos si no se le garantiza.
Interconexión. Todas las redes estará conectadas. A día de hoy, esto ya se produce, pero a veces resulta algo tedioso el gestionar varias redes publicando en una sola.
Redes sobre las redes. Las redes sociales serán tan amplias y permisivas que cada usuario podrá crear sus propias comunidades dentro del entorno de la red. No hablo de una página de fans o similares, tal como se estila en Facebook, si no de algo más especializado. Así, podría evitarse el fraccionamiento que se está produciendo en las redes según el nicho de mercado al que se quieran dirigir.
Exclusividad. Algunas empresas, para potenciar su presencia en la red, ofrecerán algunos de sus productos únicamente a través de las redes sociales.
Estas son algunas de las ideas que yo pienso que vamos a ver a lo largo de los próximos meses o años. Pero, ¿Qué pensáis vosotros?
En esta ponencia nos han hablado, sobre todo, de la necesidad de moverse, de buscar las cosas, ya que si no, será difícil conseguirlas. La dedicación, el empeño y el no abandonar nunca, son los requisitos fundamentales para conseguir lo que nos propongamos.
Por poner un ejemplo, los portales de empleo llevan en torno a 10 años funcionando, y aun hoy, los vemos como algo nuevo. Tenemos que olvidar esa visión y centrarnos en el mañana, sembrar para el mañana con las semillas de las que disponemos hoy. La autopromoción será requisito indispensable para tener presencia en este mundo globalizado; hechos como tener un dominio suponen una ventaja comparativa frente a otros.
Por otra parte, se ha hablado de cambios, en nuestra vida, nuestros proyectos, nuestro empleo, pero para cambiar, hay que tener algunos requisitos básicos, como saber a dónde queremos ir, tener una planificación sobre el cambio, reconocer nuestra voluntad, no solo decidir, sino hacer…
Antes de cambiar, hay que conocer lo que queremos y, si podemos, convertir nuestras aficiones en nuestro negocio.